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Nov 30

Glamour, sin derroche

FARÁNDULA

Glamour, sin derroche

Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto realizan enlace matrimonial sin excesos

UNIV

30-11-2010

MÉXICO (UNIV)._ La mayoría de las mujeres sueñan con el día de su boda desde que son pequeñas; piensan y repasan los detalles una y mil veces y esperan que sea un evento memorable, espectacular.
La actriz Angélica Rivera Hurtado (Destilando amor) no escapó de ese sueño, al casarse con el Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, el sábado en Toluca, pero lo hizo con sencillez. Con glamour, sí, pero sin derroche de recursos.
No solamente se trató de un enlace con pocos invitados (apenas 200) sino que contó con muy pocos nombres célebres; los VIPS fueron no más de una decena de figuras del espectáculo, entre ellos la cantante Lucero y su mamá; los actores Juan Soler y Maki, Carina Ricco (viuda de Eduardo Palomo) y los hermanos Mauri (Toño y Graciela) con sus respectivas parejas y entre los rostros políticos destacados hubo prácticamente sólo del Estado de México: Alfredo del Mazo Junior, Emilio Chuayfett, César Camacho, Ignacio Pichardo y los miembros de su gabinete, entre pocos más. Los atuendos elegidos por los invitados reflejaron este mismo concepto: la sencillez.

La moda
Angélica eligió como diseñador de su vestido de novia -así como de los que portarían sus hijas e hijastras- al creativo mexicano Macario Jiménez, quien ha creado los atuendos de la esposa del Presidente de México, Margarita Zavala, entre los que se recuerda el que recién lució en la ceremonia del Grito de Independencia en septiembre.
El vestido de Angélica fue sencillo, con pocos detalles. De organza de seda en blanco antiguo, con escote strapless y acinturado con pequeñas alforzas en el busto, que se amplía en la falda de gajos con algunas discretas aplicaciones de encaje en la cola; se complementa con un bolero corto con manga de pico: en tanto, el novio se decantó por el clásico frac en gris oxford.
El arreglo de la novia se redondeó con un aderezo de brillantes nada ostentoso y de muy buen gusto, una delgada tiara de cristales y maquillaje muy natural, creación del profesional Alfonso Waithsman, quien se hiciera célebre por ser el maquillista de la actriz y conductora Verónica Castro.

Las niñas
Donde Macario se lució realmente fue en los vestidos de las niñas; Paulina, la hija mayor de Peña Nieto y Sofía, la mayor de Angélica, llevaban diseños similares, una en rosa, la otra en beige, ambos sin un hombro y con adornos de serpentinas de la misma tela, pero mientras que el de Paulina se ajustaba al cuerpo, el de Sofía llevaba una sobrecapa a modo de blusón; Fernanda Castro y Nicole Peña también llevaron diseños similares, en lila y acqua respectivamente, de shantung de seda con cuello plegado, redondo el de Fernanda, en V el de Nicole, con faldas rectas cortadas en capas ambos y sashes de un tono más claro a la cintura.
La estrella fue sin duda Regina, que no solamente llevaba el vestido más lindo -en color taupe y con flores y pliegues de la misma tela en tonos degradé-, sino que posó con total coquetería. Alejandro, el hijo de Peña Nieto y quien entregó a la novia en el altar, portó un traje oscuro, camisa blanca y corbata gris.

Las invitadas
Como suele suceder en las bodas de día, las invitadas suelen confundirse: mientras algunas acudieron de largo, otras, quizá la mayoría, prefirieron los vestidos cortos de cocktail.
Entre las más elegantes estuvieron sin duda las mamás de los novios, ambas enfundadas en sendos trajes de chaqueta y falda en colores brillantes.
María del Socorro Nieto, madre de Peña Nieto, en tonos de morado con chaqueta estampada y bordada de motivos florales y María Eugenia Hurtado, en fucsia liso con la chaqueta adornada por un cinturón de organza con una flor.

ENLACE
La boda de Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto se realizó al medio día del sábado, en la Catedral de Toluca, y contó con un fuerte equipo de seguridad que resguardó el sitio. 

 

O P O R T U N I D A D E S